Formación en habilidades socioemocionales: una apuesta por la prevención de la violencia intrafamiliar
Un espacio para mirar, pensar y decidir
La Casa de Justicia, a través de su Oficina de Desarrollo Social, llevó a cabo recientemente un importante espacio de capacitación dirigido a las unidades de atención de la primera infancia en diferentes comunidades de los barrios Prado, Olivos, Trinitarias, Villarosa y Cerezo. La iniciativa, denominada \"Desarrollo de Habilidades Socioemocionales como Prevención a los Actos de Violencia Intrafamiliar\", tuvo como propósito principal fortalecer los entornos protectores de los niños y niñas, resaltando su papel como sujetos de derechos y la necesidad de garantizar su cuidado integral.
Un espacio formativo con impacto social
Durante la jornada, el profesional encargado enfatizó en la importancia de reconocer a la niñez como una etapa fundamental para el desarrollo humano. Se recordó que, según la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, los menores son titulares de derechos y no simples receptores de favores o beneficios. Esto implica que tanto las familias como el Estado y la sociedad en general tienen la responsabilidad de asegurar su bienestar, protección y desarrollo integral.
La capacitación se centró en la idea de que la prevención de la violencia intrafamiliar no se logra únicamente con medidas legales o punitivas, sino también con la formación de entornos familiares basados en el respeto, la disciplina positiva y el amor. Educar a los hijos con responsabilidad parental significa ofrecerles cuidado, atención, afecto y, sobre todo, garantizar que crezcan en espacios libres de abusos y maltratos.
Marco legal y responsabilidad parental
Uno de los puntos clave expuestos en la capacitación fue la vigencia del Código de Infancia y Adolescencia en Colombia, el cual establece que los niños no son propiedad de los padres, ni del Estado, ni mucho menos adultos en formación apresurada. Son personas en proceso de crecimiento que requieren acompañamiento, orientación y oportunidades para desarrollar plenamente sus capacidades.
El profesional subrayó que reconocer este principio es vital para transformar las prácticas de crianza. Los niños merecen ser escuchados, comprendidos y guiados, pero nunca violentados. Por ello, se invitó a los participantes a reflexionar sobre el papel que cada padre, madre y cuidador desempeña en la construcción de un proyecto de vida sano y digno para sus hijos.
Habilidades socioemocionales: una herramienta de prevención
El desarrollo de habilidades socioemocionales en la infancia se presentó como una de las estrategias más efectivas para prevenir la violencia intrafamiliar. Estas habilidades incluyen aspectos como:
- La empatía: aprender a ponerse en el lugar del otro.
- La autorregulación emocional: manejar de manera adecuada la ira, la tristeza y la frustración.
- La comunicación asertiva: expresar sentimientos y pensamientos sin agredir ni someter.
- La resolución pacífica de conflictos: buscar acuerdos sin recurrir a la violencia.
Según lo planteado en el espacio formativo, cuando los niños crecen en entornos que fortalecen estas capacidades, tienen más herramientas para enfrentar los retos de la vida y menos probabilidades de reproducir patrones de violencia en su vida adulta.
Una mirada al futuro
La iniciativa también hizo hincapié en que el sano desarrollo de los niños y niñas es vital para el bienestar de cualquier sociedad. Invertir en su educación socioemocional no es un lujo ni una alternativa secundaria, sino una necesidad imperativa para construir comunidades más justas, pacíficas y resilientes.
El mensaje final de la capacitación fue claro: educar con disciplina y amor es el camino para prevenir la violencia y asegurar un futuro prometedor para las nuevas generaciones. La responsabilidad parental no termina en proveer alimento o techo; también incluye sembrar valores, enseñar respeto y cultivar la confianza.
Con este tipo de acciones, la Casa de Justicia reafirma su compromiso con la protección integral de la niñez, contribuyendo a la formación de una cultura ciudadana que reconoce a los niños y niñas como el presente y futuro de nuestra sociedad.